El perro debe saber cuál será el sitio que le han destinado para dormir o cuáles son lo ruidos típicos de la vivienda. Nuestro nuevo compañero deberá inspeccionar cada uno de los rincones de su nueva casa y, así, en lo días siguientes a su llegada, la adaptación se irá produciendo de manera paulatina y normal.

La adaptación de los perros es realmente rápida si se sienten queridos, en algunos casos pueden estar un poquito acobardados la primera semana, pero en cuanto sientan que los queréis empezarán a coger confianza, sabrán en donde tienen su agua y comida, empezarán a disfrutar de sus paseos diarios, dormirán calentitos y en un espacio de tiempo muy reducido se sentirán seguros y serán los más fieles y felices que podréis imaginar. Son realmente agradecidos hasta límites indescriptibles, harán todo lo posible por agradar.

Recomendamos no regañarles con gritos. Hacerles entender con cariño es la fórmula más eficaz y a la que realmente atenderán.

La adaptación dependerá de cada caso en particular y cada día descubriréis algo nuevo del perro. Os aseguramos que los animales adoptados, rejuvenecen al encontrar un nuevo y definitivo hogar, se entregan por completo y son muy muy cariñosos y leales. La mejor fórmula para la adaptación de nuestro nuevo compañero es la comprensión, respeto y cariño.

RAMBO, PITUFO Y BIMBA

Comida y agua

Intentar siempre darles la comida a la misma hora. Es importante que tanto gatos y perros tengan siempre agua fresca, sobre todo hay que tener este punto muy en cuenta en verano debido a las altas temperaturas.

En el caso de los perros, para evitar problemas de torsión de estómago y facilitar la digestión, es preferible que coman en dos o tres veces al día, y evitar el ejercicio excesivo mientras hacen la digestión. En caso de los gatos siempre han de tener comida (pienso seco) en su plato, pudiendo premiarles con una "latita" cada cierto tiempo.

En caso de tener perro y gato hay que tener en cuenta poner el pienso felino en una zona donde el perro no pueda acceder, y también considerar que los gatos no digieren bien el pienso de perro.

Referente a la comida comentar con el veterinario, quién nos especificará que pienso se adecua más. Recomendamos que el pienso sea de alta gama, es importante para su salud, pero también para su mente. Lo que os gastéis en pienso, os lo ahorraréis luego en veterinarios. Tampoco hay que descartar, si lo tolera, darle alguna lata a modo premio de vez en cuando.

Es importante que el perro tome el pienso adecuado a su edad, si es cachorro comerá un pienso especial y en las cantidades que nos recomiende el veterinario. Lo mismo en perros senior, problemas de sobrepeso, enfermedad...

Para realizar cualquier cambio de marca o pienso, es recomendable hacerlo de manera progresiva, introduciendo el nuevo en tres días, el primero se pone 1/3, el segundo día 2/3 y al tercero ya todo el pienso es nuevo. En casos de perros adoptados o que no se sepa qué han comido, se puede hacer lo mismo pero con arroz hervido o pasta.

Para premiar al perro, hoy en día hay muchos formatos de golosinas, siempre comprobar su composición y en caso de sobrepeso o alergia preguntar al veterinario. También se puede utilizar para premiar un trocito de frankfurt, pechuga de pollo, jamón cocido… Evitaremos la sal y los lacteos.

Identificación

Aunque el perro lleve chip, siempre es recomendable ponerle una placa identifica con el nombre y teléfono del propietario por su posible pérdida y siempre colgada al collar.

Veterinario

En todos los casos, recomendamos que cuando el animal ya se haya habituado a nuestro hogar sean llevados al veterinario, donde podréis realizar todas las consultas necesarias a un experto y además os realizarán un ficha y os dirán las próximas fechas para vacunaciones, desparasitación, etc…
En el caso de cachorros, se recomienda ir al veterinario lo antes posible con el pasaporte entregado en la adopción. Y os dirán todos los pasos a seguir.
Ante cualquier duda sobre la salud de nuestro perro, siempre debemos acudir a nuestro veterinario y se debe llevar un control de las vacunaciones, desparasitaciones y revisiones muy estricto.

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Higiene

Cada perro tiene un pelaje diferente y seréis vosotros los que con el tiempo veáis cada cuanto el perro necesita bañarse (no más de una vez al mes). Es importante que se utilice un champú específico para animales. No es necesario bañarlos de continuo, un buen cepillado diario ayuda a mantener el pelo limpio y sano.

Es importante el cuidado para evitar parásitos externos y acudir siempre al veterinario para que nos explique como podemos protegerle de pulgas, garrapatas o flebotomos. Nunca se deberán utilizar las pipetas para perro en un gato, ni a la inversa. Consulta a tu veterinario para que te recomiende el tratamiento más adecuado según vuestra zona.

También hay que limpiar la zona de lagrimal y oído, todo ello con productos específicos. La higiene dental debe ir a cargo de un especialista pero se puede prevenir con productos específicos para ello.

Control de esfínteres

Es posible que en la primera semana puedan hacerse alguna necesidad dentro de casa, pero todo esto pasará en el momento que sepan sus horarios de salida. Recomendamos en caso de los perros que como mínimo salgan tres veces al día e intentando que sea siempre a las mismas horas Mañana, medio día y tarde/noche. En seguida, si se cumple correctamente con los horarios, ellos adaptarán sus necesidades a los mismos. Los paseos deben de ser de un mínimo de media hora y uno de ellos preferiblemente de una hora.

En el caso de los cachorros, hasta los 6-7 meses no tienen un control de sus esfínteres. Si se hacen pipí en casa no es que no entiendan que ese no es el lugar adecuado, simplemente no retienen el suficiente tiempo como un adulto.

NO soltar la correa

ES IMPORTANTE cuando llegue nuestro nuevo compañero, debemos evitar llevarlo sin correa hasta que ya nos conozca a la perfección, ya que necesita un tiempo para adecuarse a sus nuevos amos y saber que esta seguro. El sacarlo sin arnés y correa puede suponer que algo le asuste y que salga corriendo (por ejemplo un petardo, un movimiento brusco, etc…), esto sería una desgracia ya que si todavía no ha asimilado que somos sus dueños puede perderse. Nuestro consejo es no soltarle NUNCA. Pero no podemos evitarlo ya que hay dueños que quieren llevar al perro suelto o dejarlo sin atar en un parque. Hay que tener claro que esto lleva meses de educación y hasta el 6 o 7 mes, el perro no está totalmente adaptado a un hogar. Aunque creamos que el perro nos tiene como referencia muy pronto, no es así. Puede ver otro perro y salir corriendo hacia él y no nos hará caso a nuestra llamada. O escuchar un petardo y salir corriendo por miedo. Hay peligro de pérdida y atropello. Estas situaciones son más comunes de lo que todos piensan.

MUY IMPORTANTE:

A menudo en nuestras casas almacenamos productos químicos altamente tóxicos a los que no damos mayor importancia. Pesticidas para el jardín, veneno para hormigas, caracoles o ratas, descongelante para el coche … cualquiera de estos productos puede ser fatal si es ingerido por un perro. Es muy importante que antes de su llegada os aseguréis de que no tendrá al alcance ningún producto tóxico. La misma advertencia es válida para las visitas que hagamos a casas de amigos y familiares.

SARA, AUREA, LOLA

NUESTRA FORMA DE ACTUAR

Si se trata de la adopción de un perro adulto, se adaptará con mayor facilidad si tenemos en cuenta todos estos pasos; han de sentirse queridos y tenemos que entender que al principio se encuentran algo desubicados.

Un perro recién adoptado ha pasado, como mínimo, por dos cambios brutales en su vida. Dos cambios de realidad súbita, sin preparación intermedia, ni probablemente, período de adaptación posterior que le ayude a asimilarlos. Una es el abandono y la otra su nuevo hogar (nuevo lugar, nuevas personas, nuevos hábitos). Estos "grandes" cambios, generan stress en el perro.

En su mano está el darle al perro ese período de relajación y calma, que sin duda, necesitará para afrontar su nueva etapa en la vida.

Por ello, el nuevo dueño debe hacerse a la idea, de que cuando llegue el perro a casa se ha de provocar inmediatamente un período de calma para él, puesto que lo necesita.

Para ello podremos:

- Marcarle referencias. Sin presiones. El perro aprenderá de lo que somos. Si nos movemos con naturalidad, pero despacio, si les hablamos con voz baja y tranquila, si nuestras rutinas delante de él son pacíficas, el perro aprenderá naturalmente a relajarse. El lenguaje corporal que utilicemos es básico en el inicio de esta relación, puesto que sin querer, dicho lenguaje podrá intimidar o incluso generar un mayor stress en nuestro perro, justo lo contrario de lo queremos. Deberíamos plantearnos vivir la vida a "cámara lenta" y cualquier utilización de fuerza física, no hará más que descentrar más aún a nuestro perro.

- Cederle la resolución de su ansiedad. No "obligarlo" a enfrentarse a la situación de inmediato, aceptando nuestra presencia desde el primer momento, sino dejarle a él buscar los mecanismos para ir adaptándose. Esto implicará que el perro se desenvuelva por sí mismo por la casa, será él quien elija acercarse a nosotros o a las cosas, pero no forzaremos el contacto, en ningún caso.

- Adecuaremos nuestras exigencias al estado del perro. No intentemos que aprenda todo en los primeros días ni a la primera. Iremos poco a poco. El perro está atento a muchas cosas nuevas y debe ir asimilándolas poco a poco para, una vez interiorizado todo lo nuevo, pueda atender a las demandas que le hagamos. Más vale que tengamos bajas nuestras exigencias al principio. El no puede satisfacerlas, así que así no nos defraudará.

- Observar al perro y aprender de él. La paciencia es nuestra mejor arma.
Observándolo podremos identificar los signos de estrés (ladrido excesivo, rascado excesivo, acicalado excesivo, etc.), para así detectar los estímulos que son para él más excitantes y poder eliminarlos del entorno. También podemos empezar a interesarnos por el lenguaje que utiliza nuestro perro, sus señales de calma, ese lenguaje de paz, que sólo ellos conocen, pero que admiten gratamente que nosotros utilicemos y que tanto nos ayudará en nuestra comunicación.

- Merecido descanso y rutinas. Tras una intensa actividad, bien física o psicológica, todos merecemos un descanso. En las adopciones, éste período de descanso debería ser de un mínimo de 15 días. El ejercicio físico excesivo sin duda es contraproducente. Los paseos cortos, relajados y agradables. Y nada mejor para sobrellevar un gran cambio, que ningún cambio más. Nuestro perro agradecerá que sus días sean iguales, uno detrás de otro, ya que en ellos no hay cambios. Eso le dará seguridad y estabilidad.

Si ayudamos al perro, iniciando este período de calma y con ello, rebajamos su stress, habremos colaborado a que el que va a ser nuestro compañero de viaje durante mucho tiempo, resuelva uno de los conflictos más importante de su vida.

NELL

Una buena adaptación es la clave para que nuestro perro se sienta parte de la familia cuanto antes y disfrute de su nueva vida.


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